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Enero - Febrero de 2006
Año 2 número 1

 

¿Cuál Pátzcuaro?

 

JOSÉ GONZÁLEZ ALCOCER

 

Pátzcuaro está cambiando. Claro, como dice la canción: “…cambia, todo cambia.”. El asunto es que la transformación de la ciudad se está dando muy rápido en los últimos años y no contamos con ningún instrumento de planeación, que permita regular el crecimiento.

 

Para algunos, esto puede sonar terco y reiterativo, porque vengo insistiendo en el tema desde hace varios años, aunque debo reconocer que con ningún resultado. Por ejemplo, en la administración de Antonio García, los miembros de la Junta de Conservación, insistimos en la importancia de contar con un Plan de Desarrollo Urbano. Aparentemente se hizo caso omiso, pero en el último mes de su mandato, mandó a fabricar un documento al que le llamaron Plan. La verdad que mal plan, lo digo en buen plan. Resultó un documento de esos que sirven para guardarse en el cajón que nunca abrimos.

 

Sigue siendo urgente para Pátzcuaro contar con ese instrumento de planeación. Un plan de Desarrollo Urbano, no confundir con el Plan de Desarrollo Municipal, debe ser elaborado por un grupo interdisciplinario de profesionales en urbanística, economistas, sociólogos y sobre todo personas que conozcan profundamente el Municipio.

 

Un plan de Desarrollo Urbano es en realidad, el planteamiento del escenario que la sociedad quiere para su ciudad en un futuro determinado. Hay varios escenarios posibles: desde el más caótico y mísero hasta el más próspero y ordenado. ¿En que ciudad queremos vivir? ¿En que escenario queremos que crezcan nuestros hijos y nuestros nietos? Hay visiones distintas. Tiene que ver con el sector productivo al que pertenezcamos, la ideología y las formas de vida en general. La ciudad deseable no será la misma para los grupos indígenas, que para la mafia de transportistas o para los comerciantes. Pero debe llegarse a acuerdos, de eso se trata la elaboración de un Plan. No puede ser un documento que elabore “un experto”. Debe ser un acuerdo y un compromiso asumido por todos los sectores de la población.

 

Del Plan Global de Desarrollo Urbano, se desprenden planes parciales como son: el plan de uso del suelo urbano, el de tránsito y vialidad, el de crecimiento urbano y otros, que pretenden ordenar y regular la ciudad. Cada uno de los planes parciales debe ser analizado y aceptado por todos los sectores. Deben firmarse los compromisos. Entran en juego, por supuesto, intereses de grupos. La plaga de combis y taxistas no quieren ser regulados, algunos personajes influyentes pretenden jalar agua para sus molinos, que les beneficien directamente las obras de infraestructura, o que el área destinada al crecimiento turístico, pase por su ranchito, o algunos comerciantes se opondrán a que se restrinjan ciertas áreas de la ciudad para uso exclusivamente habitacional. En realidad se trata de conciliar un montón de interese contrarios y supeditarlos al interés de la ciudad para todos.

 

Es un tema amplísimo, como no hay mucho espacio, aquí lo dejo por ahora no sin antes pedirle al amable lector que se una para exigir al gobierno municipal que tome cartas en el asunto. En buen plan.

 

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