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El refrito
Enero - Febrero de 2006
Año 2 número 1

Breve diagnóstico cultural de Pátzcuaro

ARTURO PIMENTEL MARTÍNEZ

(Publicado en LA JORNADA MICHOACÁN el 29 de enero de 2005. ¿Las cosas han cambiado en algo?)

Cuando me pidieron escribir algo sobre la cultura en Pátzcuaro, primero me sentí halagado y hasta importante por tratarse de algo para una publicación de gran prestigio. Pero luego, conforme fui reflexionando, analizando el entorno y lo que desde mi perspectiva como patzcuarense, como intelectual y como profesional representaba el tema, me entró un escalofrío, me rodearon las sombras y casi me da un ataque de pánico, pues descubrí que en Pátzcuaro la cultura es un tema difícil y escabroso dadas las circunstancias que se viven actualmente.

Por principio, es difícil hablar del tema sin mostrar las vertientes que presenta y que irónicamente se contraponen de manera descomunal. Por un lado, si tomamos la acepción antropológica de la palabra, que se refiere al conjunto de elementos materiales e inmateriales (lengua, ciencias, técnicas, normas, tradiciones, valores, entre otros) que identifican a un pueblo, es innegable que contamos con una herencia ancestral incomparable, y por tal motivo Pátzcuaro cuenta con fama internacional y es atractivo turístico en todo el orbe. Este grandioso pasado Purhépecha-mestizo no tiene discusión.

Sin embargo, si cuando por cultura nos adentramos en un concepto más filosófico y hacemos referencia al cultivo de los conocimientos humanos y al ejercicio de las facultades intelectuales del ser humano, la trascendencia y el crecimiento espiritual a través de métodos y disciplinas (arquitectura, teatro, literatura, historia, música, pintura, entre otras) entramos en un profundo y oscuro vacío, pues aunque se cuenta con intermitentes o semi-permanentes intentos de desarrollo de proyectos culturales buscando representar verdaderas opciones para aquellos que se interesan en cultivar el intelecto y trascender de una manera diferente a la política, parecen no cuajar del todo, debido -según algunos- a la poca difusión o fallido enfoque de tales proyectos y ­según otros- a los prejuicios, poca atención, escaso interés y gran apatía del grueso de la población cuando se han presentado dichos planes, lo que implica un severo problema en una sociedad como la nuestra, pues Pátzcuaro con todo y su gran riqueza histórica parece ser en el presente una ciudad pobre de espíritu y con poco desarrollo intelectual, lo cual representa un riesgo para el futuro de nuestra comunidad si no le ponemos remedio.

Para emitir tal opinión, el que esto escribe se basa en síntomas evidentes que de manera aislada o desafortunadamente encadenados entre sí, provocan falsas expectativas, un grave enrarecimiento cultural y una situación tan compleja como delicada y perjudicial para Pátzcuaro:

Centralismo

Este mal nacional no se remite sólo a la capital del país, sino también a las capitales de los estados. En el caso que nos atañe, es innegable el papel que el centralismo ha tenido en el desarrollo de Pátzcuaro teniendo como resultado pocas o nulas alternativas educativas más allá de la educación media básica y escasas oportunidades para el desarrollo profesional o intelectual que por ende provocan el menosprecio de las capacidades, la indiferencia, el poco apoyo y la ignorancia respecto a la identidad y el talento local en aspectos no tradicionales.

Educación

Sin entrar en mayores honduras, además de las deficiencias institucionales, hay que sumar el escaso impulso creativo, el casi nulo estímulo a la lectura en las escuelas y la poca importancia que a esto se le da en el hogar en muchos casos, además del decreciente fomento de los valores cívicos y el respeto mutuo, que son valores a promover en todos los espacios de la vida y no responsabilidades aisladas de los maestros, las autoridades o los padres de familia.

Insensibilidad

Por una perpetua y hereditaria ignorancia que se refleja también en el poco valor que las autoridades locales han dado a aquellas manifestaciones culturales que no se relacionan directamente con el folclor, las artesanías o las costumbres, y que además hacen poco por evitar el ya mencionado centralismo que existe en este sentido al enfrascarse de manera permanente en luchas políticas y de poder, lo que lleva a colocar personas inadecuadas en puestos que son considerados poco importantes, pero que a fin de cuentas podrían generar momentos trascendentales de un pueblo.

Desinformación

Aunque nuestra ciudad cuenta con un creciente número de medios informativos como diarios, semanarios, radio y TV locales, el poco profesionalismo de algunos lleva a la confusión, a la apatía y a una descalificación prematura e injusta del público hacia proyectos viables en principio, pero satanizados por una información deficiente y escasamente fundamentada en fuentes fidedignas y válidas. El rumor, el chisme, los argumentos vacíos de políticos caducos, las vísceras o el sólo afán de una sistemática oposición, son la fuente principal de ciertos medios que además de su nula objetividad impiden la réplica de quienes se ven afectados por la falta de veracidad en sus comentarios.

Desorganización

Pátzcuaro tiene en su haber alrededor de 120 organizaciones no gubernamentales, todas enfocadas a la "salvación", "dignificación", "fomento", "protección", "impulso" ­y cualquier palabra similar- social y/o cultural, pero todas trabajando por separado y con logros parciales, pues el celo de sus integrantes, la poca comunicación entre ellas y la no siempre positiva mezcla con la política impide la conjunción de éstas a través de proyectos en común para obtener mayores logros, solidez y verdaderos avances en sus labores.

Intolerancia

La tendencia a la descalificación prematura de los proyectos por prejuicios, poco conocimiento y menos interés por investigar y corroborar lo que se escucha crea un rechazo absurdo basado en las mentiras inducidas por el rumor y el chisme, lo que ha provocado a su vez que la escasa comunidad intelectual de Pátzcuaro sea etiquetada, calumniada y discriminada sin razón válida alguna.

Xenofobia

¿Qué nos hace patzcuarenses? ¿El color de la piel? ¿El carácter? ¿El apellido? ¿El reconocimiento local? ¿El sólo hecho de nacer en esta tierra o el deseo de habitarla, recorrerla, disfrutarla y sufrirla día con día? ¿Por qué se ataca tanto a los "fuereños"?

Sólo como apunte, de acuerdo a la Ley Orgánica Municipal en su capítulo III (de la vecindad), Artículos 7° al 10°, se establece que con un mínimo de seis meses en los que un mexicano tiene domicilio establecido en Pátzcuaro, adquiere de manera reconocida y oficial los mismos derechos y obligaciones que los demás habitantes. esto significa que puede participar y opinar sobre los destinos de su entorno. Siendo así, ¿Por qué se insiste en descalificar y criticar las propuestas en las que algunos que no han nacido aquí forman parte integral? ¿Por qué a los "patzcuarenses" les es tan difícil compartir los eventos y los espacios con quienes califican de "fuereños" aún cuando tienen años viviendo aquí?

Sería muy importante para aquellos que se asumen en el implacable papel de genuinos e intachables patzcuarenses tomar en cuenta que el propio Vasco de Quiroga no era oriundo de esta región y que finalmente todo ser humano en algún momento de la vida es un emigrante, no se hable de quienes buscando mejores horizontes profesionales o económicos dadas las escasas oportunidades que aquí existen, nos vemos obligados a viajar constantemente en busca del éxito. Basta un vistazo alrededor para darse cuenta de que segmentos importantes de la población y familias enteras han dejado Pátzcuaro y ahora impulsan el desarrollo de ciudades de las cuales no son originarios.

Racismo

Dentro de la cultura regional se tiende a exaltar la obra de "tata" Vasco como un gran humanista, unificador y redentor de la cultura Purhépecha y la mestiza, sin embargo, resulta contradictorio que compartiendo todos un mismo espacio, exista la tendencia de la etnia local hacia una constante exclusión y desprecio por lo mestizo, escudándose en clichés de tiempos de la colonia ya obsoletos en esta región para obstruir proyectos de desarrollo compartido y aislarse en reductos políticos que solo bloquean el camino hacia su propia madurez histórica y cultural.

Todo lo anterior puede resultar en un duro juicio y hasta en un insulto para quienes se sientan aludidos, sin embargo, es muy importante tener claro que un admirable pasado no es suficiente por sí mismo para lograr un esquema completo de "cultura". Existe la carencia de una actitud abierta hacia nuevos conocimientos y formas de expresión. También se adolece de la tolerancia, el respeto y la participación necesarias para aceptar y permitir que otros manifiesten interés o voluntad de intervención en aquello diferente a lo propio o a lo cotidiano.

El término "democracia" está muy de moda en el esquema de los partidos políticos, pero en el esquema social y cotidiano ¿existe? Una democracia activa, participativa y representativa requiere de un pueblo culto, por eso la cultura es esencial para el sistema democrático. Cada quién puede sacar sus conclusiones a este respecto y actuar en consecuencia.

En este momento Pátzcuaro cuenta con el Centro de Arte Dramático de Michoacán, con el Centro de Arte la Folia, ambos de reciente creación, y con el Antiguo Colegio Jesuita que retoma el rumbo con la participación conjunta de la Secretaría de Cultura de Michoacán, la Universidad Michoacana, el Colegio de Michoacán, el CREFAL, el ayuntamiento de Pátzcuaro y ciudadanos locales (cualquiera que sea su origen) y promete convertirse en algo importante y prometedor. Por otro lado, se presenta el cambio de autoridades municipales y con ello el conjunto de oportunidades para realizar cosas nuevas, provechosas y trascendentales.

No se propone que Pátzcuaro se convierta en un semillero de eruditos ni de genios superdotados y especializados, pues aunque parezca ideal resultaría también muy limitante, ya que la riqueza de un pueblo radica también en la diversidad de pensamientos, pero sí es importante dejar de lamentarse por la pérdida del patrimonio cultural, cambiar de actitud implementando propuestas, contribuyendo al desarrollo integral de nuestra ciudad y enriqueciendo lo que ya se tiene para promover el orgullo de pertenecer y de vivir en Pátzcuaro entre las generaciones presentes y futuras.

Un ambiente cultural es un ambiente que de por sí debe ser sano e invitar a la virtud, no en un concepto religioso, sino cultivando valores como la honestidad, la ética, el civismo, el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la integración y el bien común. El lograrlo es una responsabilidad compartida ¿Tan difícil es?¿Tan incapaces somos de lograrlo?

 

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