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Bienvenida.
MARLENE KAUPPERT
Supongo que por ser el primer número se encontrará
disponible algún espacio para comentarios o esa sección destinada a
publicar lo más sobresaliente de la correspondencia generada a partir de
la respetuosa interlocución que se establezca con la ciudadanía.
En días como hoy en que se bandalizan teatros como reacción de rechazo
al tratamiento de contenidos delicados -como el abuso a la mujer-, en
que se hiere, se amenaza de muerte y o se encarcela a escritor@s por
cometer el delito de expresarse libremente, -Yasmin Whitakker Khan y
Gerhard Haderer por citar ejemplos, véase La Jornada 23/03/05-; días en
que bastan quince minutos de viaje en taxi para que despierten mis
preocupaciones sobre el grado de censura al que estamos expuestos,
quiero aplaudir el ánimo de los editores quienes demuestran su amor al
arte o a la palabra verdadera mediante esta publicación libelál
(liberal y libelo) que trasciende las barreras burocráticas de las que
se vale el subdesarrollo cultural para subsistir.
Enhorabuena por esta iniciativa que es tantas cosas a la vez; una sana
provocación, una voz representativa de lo correcto, un llamado a la escritura
de calidad para el periodismo local y la comunidad en sí, una oportunidad
de hacer sonar voces que permanecen en silencio pero que tienen cosas
que decir, un alivio para algunos, una molestia para otros.
Un sincero deseo de éxito a la buena conciencia de estos ciudadanos del
mundo que están a favor de una cultura incluyente y diversa, en la que
exista la capacidad de manejar conflictos y diferencias de forma
constructiva para nuestra vulnerable sociedad.
Por un mundo más justo y como en la tortería: un proyecto cultural con
todo, para llevar por favor... por que para pasarlo bien, hay que
aprehenderlo bien.
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