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Mayo de 2005
Año 1 número 0

 

Habitar el paraíso.

 

MARTHA EYZAGUIRRE

 

 

Extrañamente, hablo desde la no-pertenencia, pese a los más de veinte años de vivir, pervivir, persistir, perseguir, permanecer, perseverar en Pátzcuaro, lugar destino elegido para crecer y construir, como proyecto de vida, como proyecto de pareja y de futuro…


Pátzcuaro, y yo misma, cambiamos ese proyecto: naufragó, y los restos del sueño me permitieron elegir seguir aquí. Sí, habemos personas que pudiendo escoger entre todo lo que este país tiene de habitable, dijimos: de aquí soy.


Y esa elección cuesta, y le cuesta, como afrenta, a algun@s patzcuarenses “legítimos”. Y no lo digo sólo por mí, sino por es@s otr@s que, finalmente, como semillas traídas por el viento, enraizaron, enraizamos aquí.


Todo un reto, desde la asumida singularidad, como forma de enfrentar al mundo. Y ya no importa. He aprendido que en este lugar, se tras-tocan las vidas de los que “aterrizamos” en él, y nos acoge, e incluso asfixia, si no nos mantenemos abiertos al mundo (tan grande él, tan diverso, tan tentador), pero también, si somos malvenidos, nos expulsa.


Infierno, Purgatorio, Paraíso, todos y ninguno, Pátzcuaro es, o parece, según nuestra experiencia de vida aquí. Ha sido todo eso, en diferentes momentos de la mía.


Quisiera creer que aprenderemos, “los de aquí” y es@s otr@s, nosotr@s, simplemente, a construir juntos. A vivir la democracia, como ese único lugar posible para el consenso, sí, pero también para el diálogo, el debate, y el respeto irrestricto al disenso. Sin el respeto por los derechos de las minorías, no hay libertad posible. Sí, habemos y habitamos y coexistimos en esta pequeña localidad, diferentes y contradictorios mundos: Uno, largamente asentado en la tradición, las costumbres, la religión, y anexas. Otro, irreverente, rupturista, contestatario, si se quiere. No me interesa provocar. Eso, simplemente, ocurre, pasa, me pasa. Mentiría si dijera “lo siento”. No hay tal.


Riesgo asumido. El malditismo también es forma de habitar, ¡qué le vamos a hacer!

 

 

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