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Historias del cine.
ARTURO PIMENTEL M.
Después
de un largo trámite, para su XX aniversario la antigua Muestra de Cine
Mexicano en Guadalajara finalmente se ha transformado en el Festival
Internacional de Cine de Guadalajara, lo cual confirma su liderazgo como
el evento cinematográfico más importante de México.
En Guadalajara tuvieron que superar una larga serie de fallas en cuanto
a capacitación de su personal, selección de películas, trato a la
prensa, invitados y a otros asistentes amén de los desplantes de quienes
por ser los encargados de otorgar invitaciones se instalan en el papel
de “solo conozco a los famosos” y cometen errores atroces con
importantes personalidades extranjeras. No todo ha sido superado aún,
pero la visión es optimista.
Sin embargo, para referirnos al Festival Internacional de Cine de
Morelia, hará falta una reflexión más profunda para entender de alguna
manera sus pretensiones y objetivos.
Ante la ausencia de una industria cinematográfica regional, el Festival
de Morelia ha pretendido crear una imagen de grandeza en el extranjero y
nutrirse de figuras de renombre en nuestro país. Sin embargo, sus
organizadores han caído en el grave error, ya sea por ignorancia u
omisión, de no tomar en cuenta a aquellos profesionales del cine nacidos
o radicados en Michoacán, que son pocos, pero existen y tienen ganas y
capacidad para generar una industria regional.
En sus escasos dos años de existencia, el Festival Internacional de Cine
de Morelia da la impresión de ser solamente un capricho completamente
ajeno al fenómeno cinematográfico de Michoacán al ser organizado desde
fuera del estado y en donde los cineastas de la región son simplemente
ignorados.
Pero como a toda acción corresponde una reacción, surge IMAGINA, un
grupo de cineastas nacidos y/o radicados en Michoacán cuyo objetivo
primordial es reunirse para lograr un fideicomiso para la producción
cinematográfica regional y que logró convocar tan sólo en su primera
reunión a cerca de cuarenta cineastas especializados en di-versas áreas
del quehacer cinematográfico venidos de lugares como Los Ángeles, México D.F., Uruapan, Morelia, Pátzcuaro, Zirahuén, Cuanajo y hasta Madrid y
Croacia y cuyas acciones se enfocan, en principio, a lograr que el
público de cualquier ciudad del estado pueda ver el trabajo de quienes
integran IMAGINA a través de una muestra de cine itinerante. Formar un
acervo con las películas y documentales realizados en Michoacán o por
michoacanos desde que existe el cine, y apoyarse para poder contar sus
propias historias realizando proyectos en nuestro estado. Esto coincide
con la existencia y la creación de grupos similares en Nuevo León,
Jalisco, Baja California y Durango entre otros estados que además
comparten la visión y las intenciones de IMAGINA.
Será interesante prestar atención a las relaciones que se establezcan a
partir de que los cineastas michoacanos comiencen a expresarse y las
posiciones que asuman tanto la Secretaría de Cultura como el Festival
Internacional de Cine de Morelia, que en los hechos y en las palabras
parecen contradecirse respecto al apoyo que pretenden otorgar a los
cineastas en Michoacán y respecto a las intenciones de IMAGINA. La
función apenas comienza.
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