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Pueblos chicos, grandes, bonitos, feos, turísticos, en
fin, la vasta Re-pública Mexicana tiene para todo… Pero ahora les
contaré de uno en especial, cuyo nombre no quisiera mencionar por
cuestión de “pu-blicidad turística no pagada”. Este bonito e inerte
pueblo es en verdad algo fantástico, es como vivir en una película de
ciencia ficción o más bien como en un realismo mágico.
La vida de este pueblo fantástico se termina a las 10 de la noche, hora
en la que cierran las innumerables y minuciosas propuestas de cafés y
restaurantes, sometidas a discusión por sus exquisiteces y precios. A
di-cha hora, en la que los turistas piensan en tomar un café, degustar
un pescado corrompido por las aguas del lago, o aplaudir un evento
cultural inexistente, la mejor opción es irse a dormir. ¡Pos' total, de
cualquier modo, la mayoría son gringos jubilados!
Pero… no todo es calma, existe la diversión en su “máxima
potencia”, donde apoyan a la juventud con el conocido 2x1, para no
perder los primeros lugares de alcoholismo en México.
Los que sí se joden son los chavos de secundaria, pues no les dan
entrada a los antros, aunque supongo que a ellos ni les ha de interesar
algún tipo de esparcimiento. ¡Pos pa' que habrían de divertirse los
chamacos!
Y si es que alguno de ellos es subversivo y se atreve a salir, podría
tener la suerte de caer en el único cinito, claro con su respectivo DDT
y ratonera en mano. Y si las malas vibras están de su lado, correrá con
la desgracia de sólo encontrar la programación para adultos.
En fin…la cuestión cultural de este pueblo esta muy, pero muy adentro de
cada ser. ¿Será por eso que ya ni el Ayuntamiento necesita hacer nada?
¿Será por eso que ya no aceptan eventos ofrecidos por
otras instancias?, o ¿es que tal vez la actividad cultural es “underground”?
Seguramente si siguen así, será un pueblo muy prometedor, donde seguirán
atrayendo extranjeros para vivir su retiro espiritual y la gente de la
región seguirá migrando a los “yunaits esteits”.
De este pueblo que les cuento he hecho mi hábitat, menos mal que me
gusta la buena vida y me la paso bien, pero todas las noches antes de
dormir pido a diosito fuerza para que no me apatzcuare, ya que si eso me
pasara dejaría de percibir este lugar como lo hago hasta ahora y será
razón suficiente para regresar a mi natal ciudad.
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