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¡Que le corten la cabeza!
RICARDO BRAOJOS
Con
un saludito cariñoso para Oliva Dimas, Alberto Rodríguez y Rubén Tapia.

Tal parece que el deporte favorito de las conciencias
morales de Pátzcuaro, que no representan más que la mezquindad y mala
leche propias, es descalificar a aquellos que sobre-salen por su trabajo
y propuestas. Hoy me refiero al caso de Alma Fuertes y su trabajo dentro
del Consejo Directivo del Antiguo Colegio Jesuita. Ya lo hemos observado
en Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol, con su siempre
elocuente Reina de Corazones. Hago referencia a este libro no porque
considere que de alguna manera nuestras cultas conciencias morales hayan
pretendido establecer alguna analogía con esta gran obra que seguramente
no conocen. Cuando mucho tendrán esa versión tergiversada por Walt
Disney, ¿a poco existe otra?, se preguntarán nuestros siempre excelsos
inquisidores éticos.
Pues sí, léanla a ver si la entienden.
Que patética muestra de intereses ajenos a la cultura nos dieron Oliva
Dimas, Alberto Rodríguez y Rubén Tapia al exigir rabiosamente el retiro
de Alma Fuertes del Consejo Directivo, pero fueron absolutamente
incapaces de dar una razón congruente que no fuera su odio hacia todo
aquello que sea propositivo y de interés general.
Su interés va más por el lado de mantener o generar sus cotos de poder,
nada más hay que ver el changarrito que regentea Oliva Dimas dentro de
las instalaciones del Jesuita pretendiendo que está haciendo un Museo
Purépecha, por favor, primero que se entere qué es un museo. Lo que ella
tiene es tan lejano a su pseudopretensión como la relación que tiene con
su propia comunidad donde no quieren ni verla.
Que decir de Alberto Rodríguez y Rubén Tapia, que ante la contundencia
de las pruebas terminaron por reconocer que aceptaron ser par-te del
Consejo Directivo para poder reventar el proceso, eso se llama traición
a sus electores, ¿lo sabrán?
¿Por qué no tratamos, al menos por una vez, de discutir con base en
pro-puestas? Lo que nos interesa es hacer funcionar un espacio que
podría ser una fuente importante de cultura artística para la región, y
en cambio se aplican todo tipo de ofensas personales, descalificaciones
y ataques anónimos porque no hay el valor necesario para defender los
dichos.
¿Será acaso que no hay más argumentos que la diferencia entre las
personas y el gran temor que esto les genera porque muestra sus
debilidades e incapacidades? Por ahí va la cosa, pero el problema no es
de Alma Fuertes que trabaja para que se hagan cosas, sino de la
pusilanimidad de sus opositores y la falta de amor propio que les fue
inculcada desde la niñez. Si acaso reclámenselo a sus padres y maestros.
Estarán felices con sus logros, ya que hasta este momento las
actividades del Jesuita están paralizadas y la misma Secretaría de
Cultura no sabe cómo solucionar el embrollo en que los metieron estos
“dignos” representantes patzcuarenses.
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