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Sexo y figura... hasta la
sepultura.
Henry
Matisse 1918

Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca y sin
embargo se mueve. Sí adivinaste, se trata de la sexualidad, de la cual
como en todo tema negado, nos da un enorme placer hablar. Para lo cual
traemos aquí textos de diversas fuentes que nos ayuden a ir removiendo
los prejuicios que nos niegan a tod@s el desarrollo pleno en este campo
tan accesible para acercarse a la felicidad.
“Nuevas investigaciones demuestran que el sexo y la sexualidad previenen
el infarto, combaten la de-presión, evitan la celulitis, mejoran la
memoria y ayudan a rejuvenecer.
Un beso pone en movimiento 29 músculos (12 de los labios y 17 de la
lengua). Las pulsaciones cardíacas pasan de 70 a 140 por minuto.
Una alimentación equilibrada, ejercicio (actividad física) y control del
estrés siempre serán la receta ideal para vivir más y mejor. Pero la
medicina agrega ahora un nuevo ingrediente a esta lista: el sexo.
Algunos estudios comprueban que la actividad sexual actúa en todo el
organismo como un estupendo remedio. Hay un término, desconocido para
muchos, el de salud sexual, expresado por la Organización Mundial de la
Salud, que reconoce en la vivencia sexual un factor de bienestar y
sanidad. El término alude a la importancia de que los individuos,
hombres y mujeres, se aficionen a una experiencia sexual satisfactoria
y, por consecuencia, saludable. Los descubrimientos sobre la acción del
sexo en el organismo llegan también a la estética: evita el
envejecimiento. Cuando las hormonas sexuales son activadas, se dice que
las glándulas sudoríparas secretan más agua y aceites, lo que ayuda a
hidratar y proteger la piel. Hasta el cabello se ve con más brillo.
Y hay más: el sexo ayuda a adelgazar. En promedio, en una relación se
queman entre 100 y 150 calorías. Lo equivalente a caminar 20 minutos en
ritmo normal. Para las mujeres existe una ventaja adicional, por-que al
mejorar la circulación sanguínea, la actividad sexual combate la
celulitis.
Ahora bien, lo importante para esto es que las personas se "den permiso"
para disfrutar. Si la actividad sexual es vivida como "pecado" o como
"tarea", no contribuirá al bienestar general, y más bien puede traer
problemas o quejas. Por el contrario, si se le reconoce como espacio de
encuentro, de disfrute, de entrega de cariños mutuos y compartidos, la
intimidad sexual se torna lúdica, erótica y entretenida, y de este modo
se convierte en un elemento de crecimiento.
Una persona que logra una vida sexual satisfactoria funciona mejor
también en otras esferas de lo cotidiano. Sin embargo, no hay que pensar
que la actividad sexual por arte de magia resuelve todo. No es así. El
trabajo amoroso, la seducción constante, la compañía, la honestidad y la
confianza son ingredientes esenciales para que la actividad sexual sea
enriquecedora y aporte a la salud integral de los seres humanos.”
REDACCIÓN
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